CalibreEl mantenimiento, ordenado.
Cuando algo se rompe, quien lo ve lo reporta desde el teléfono. El trabajo queda registrado, se asigna, avanza y se cierra — y en cualquier momento se sabe quién lo tiene y qué se hizo.
Se entra desde el botón de arriba, con una cuenta habilitada por tu organización.
El mantenimiento no se pierde por falta de ganas. Se pierde por falta de registro.
En la mayoría de los predios vive en cadenas de mensajes. Alguien avisa que una canilla pierde, otro contesta que lo mira mañana, y dos semanas después nadie sabe si se arregló, quién lo hizo ni cuánto costó.
Calibre reemplaza esa cadena por un registro. Cada arreglo es un ticket con dueño, estado e historial. Nada depende de que alguien se acuerde.
Tres pasos, y ninguno se saltea.
Se reporta donde pasó
Quien ve el problema abre el ticket en el momento: qué pasa, en qué área y una foto sacada ahí mismo. No hace falta volver a la oficina ni saber a quién avisarle.
Se asigna y avanza
El trabajo se deriva a quien corresponde, con su prioridad y su plazo. Cambia de estado a medida que se resuelve, y cada movimiento queda firmado y fechado en el historial.
Se sabe cuánto costó
Sobre cada trabajo se cargan las horas y los materiales, con su proveedor y su comprobante. El costo del mantenimiento deja de ser una estimación de fin de año.
Todo el circuito, en el bolsillo.
Reportar, buscar, asignar, comentar y cerrar. Las notificaciones llegan al teléfono y tocar una lleva directo al trabajo que la generó. Se entra con huella, cara o el código del dispositivo.
Lo que hace falta para llevar un predio.
- Tickets y tareas programadas, con áreas, etiquetas y prioridades.
- Circuito de estados con historial completo y comentarios.
- Fotos y archivos adjuntos en cada trabajo.
- Registro de horas por persona y de costos por material o proveedor.
- Presupuestos con circuito de aprobación.
- Stock de insumos y de indumentaria, con variantes por talle.
- Proveedores, con lo que se les imputó a cada uno.
- Notificaciones por push a la aplicación móvil.
- Roles y permisos: cada persona ve lo que le corresponde.